Recluir a las personas mayores segregadas por razón de edad en residencias de ancianos, alejados por tanto del contacto diario de amigos, familia y descendentes directos, no es desde luego la mejor de las soluciones posibles. Pero el modelo de sociedad productiva en que nos hallamos inmersos, hace de esta solución imperfecta, una salida viable para las familias que no pueden por razones económicas o de trabajo, proporcionar a sus mayores otras soluciones alternativas más acordes a lo que entendemos por dignidad de la persona. Siendo un modelo aceptado mayoritariamente por su eficacia económica, no resulta y esto hay que reconocerlo, un modelo suficientemente desarrollado desde el punto de vista técnico pues, a pesar de décadas de implantación en nuestro país, no dota suficientemente al interno de los recursos adecuado para su realización personal y para cubrir con la dignidad que toda vida humana requiere las necesidades afectivas, sociales, culturales y de esparcimiento activo que todo sujeto requeriría para recorrer de forma óptima y creativa los últimos años de la vida. Resulta evidente para todo aquél que se haya acercado a este medio; sea público o privado, que habría que dotar y mejorar notablemente los servicios de entretenimiento sociocultural que este tipo de instituciones prestan a diario a sus internos. Ante esta realidad manifiesta se hace necesario, yo diría imprescindible, dotar en un inmediato futuro de programas y proyectos participativos coordinados desde los poderes públicos a estos centros, para que pudieran brindar de manera ordenada, continuada y sistemática a los internos, suficientes propuestas de esparcimiento sociocultural. Proyectos educativos y culturales que interrelacionaran experiencias socioculturales de diferentes ámbitos o colectivos preferiblemente intergeneracionales. Esta importante laguna que tiene consecuencias directas en el bienestar integral de nuestros mayores podría ser, si no cubierta, al menos suficientemente apoyada en la inestimable ayuda del voluntariado. Y es aquí donde el proyecto solidario de Marcela Caballero logrado con tesón personal y escasísimos medios ha cumplido de manera eficaz durante los últimos treinta años una labor social callada pero incuestionable en ese ámbito. Los profesionales adscritos a los centros de la Comunidad de Madrid así lo pueden atestiguar. Los que hemos sido testigos privilegiados de algunas de estas experiencias socioculturales en torno al teatro musical nos sentimos obligados a dejar memoria escrita y testimonio de su logro, lo que debiera permitir a las siguientes generaciones poder recordar, analizar y valorar como merece ésta, desde todos los puntos de vista, saludable, eficaz y noble propuesta.
Por ello apelamos desde aquí a las entidades públicas con responsabilidades en los servicios sociales en torno a la tercera edad y a los organismos oficiales que pueda corresponder, a indagar en la labor desinteresada de Marcela Caballero y sus Artríticos Reunidos, invitándoles a hacer memoria activa de su logro, pues si no reconociéramos el valor social del trabajo realizado, éste quedaría en el olvido y muy difícilmente lograríamos que iniciativas generosas como esta, puedan servir como modelo para otras experiencias futuras, sean o no en el campo de la tercera edad.
Toda sociedad que no presta la suficiente atención y no reconoce siquiera el valor y el esfuerzo de los que con su empuje, empeño y dedicación abrieron camino con su generoso trabajo voluntario, estaría simple y llanamente, renunciando a mejorar como sociedad. Pues sin el estímulo básico del reconocimiento público y la memoria, resulta imposible hacer justicia y así será difícil promover entre las nuevas generaciones el esfuerzo desinteresado y la entrega a los demás, imprescindible como sabemos para cubrir al menos aquellos espacios donde el estado no puede o no alcanza, devolviendo a sus entusiastas promotores algo más que el silencio, la desidia o el desprecio; como lamentablemente viene ocurriendo hasta la fecha. Aún estamos a tiempo para reparar esta lamentable situación y que Marcela Caballero reciba como merece, el reconocimiento a estos treinta años de trabajo voluntario en los centros y residencias de la tercera edad de la Comunidad de Madrid. Como sociedad responsable imbricada activamente en la historia, el silencio a su entrega y a sus logros, es un lujo que simplemente no nos deberíamos permitir.
MARCELA CABALLERO Y
LOS ARTRÍTICOS REUNIDOS
(1984 - 2013)
Teatro de mayores, por y para mayores
A comienzos de los ochenta, y en parte como resultado o respuesta al fracaso de la intentona golpista, se produce en la sociedad española en su conjunto una especie de afirmación ontológica en la voluntad de progreso; una mirada hacia delante que en lo político supondrá un acercamiento a Europa y un aceleramiento en el proceso de integración en sus instituciones impuesto por una voluntad inequívoca de modernización del país. En ese ámbito de homologación de la sociedad española iniciado en la década anterior, jugará de nuevo un papel importante el empuje de las jóvenes generaciones que desean fervientemente salir del enclaustramiento cultural y el aislamiento al que se habían visto confinados. En lo musical, la influencia de las grandes figuras del pop anglosajón había creado sin duda un nuevo paradigma, pero no sería hasta la llegada a Madrid de un grupo de jóvenes músicos que huían de la penosa situación económica y política argentina, dispuestos a encontrar un hueco en las discográficas internacionales instaladas en España y cantando en español, como se iniciaría lo que acabaría conociéndose como la movida madrileña. La irrupción de Moris y sus zapatos de gamuza azul; Rubi, que tenía un novio que tocaba en un conjunto beat; y Joe Borsani, líder de Sisi y productor de los jovencísimos Nouvell; junto al fenómeno explosivo y desbordante de Tequila, con Ariel Rot y Alejo Stivel a la cabeza, suponen una revelación en la nueva concepción de la música cantada en español que propiciará la llegada de Mecano y la de una avalancha de nuevos grupos que con músicas sencillas y pegadizas y letras en castellano, movilizarán a la juventud española durante la década de los ochenta. Este impulso renovador del panorama juvenil con propuestas que como Tequila (todo se mueve) promovían el entusiasmo de una nueva generación de jóvenes dispuestos por fin a divertirse (¡salta!, salta conmigo) a bailar y dejarse oir. Burning, la Orquesta Mondragón de Javier Gurruchaga, Ruby y los casinos, Alaska y los pegamoides, Paco Clavel, Aviador Dro y sus obreros especializados, Radio Futura, Golpes Bajos, Siniestro Total, Gabinete Caligari, Ejecutivos Agresivos, Presuntos Implicados o Parálisis Permanente triunfan en el panorama radiofónico nacional. El Rock-Ola se convierte en el epicentro de La Movida.
De ese espíritu juvenil divertido, superficial y desenfadado que fusiona formas musicales provenientes del ámbito anglosajón, el rock and roll con la impresionante riqueza de matices del idioma castellano y las diferentes experiencias musicales de raíz española e iberoamericana, surgió la idea de llevar al mundo de los mayores una forma de entretenimiento que trasladara esa filosofía desenfadada y optimista mediante la fuerza comunicativa del teatro musical, a los centros de la tercera edad. Marcela Caballero, que llevaba algún tiemplo implicada en labores socioculturales con jóvenes en las áreas del teatro musical, decide conformar en el Centro Sociocultural Maestro Alonso del madrileño barrio de la Fuente del Berro, una iniciativa de entretenimiento sociocultural en torno a la tercera edad. Surge así, a partir del verano de 1984, el proyecto Artríticos Reunidos de Marcela Caballero. TEATRO DE MAYORES, POR Y PARA MAYORES.
Cuando José Gordon publicaba en 1962 un conocido libro titulado Teatro Experimental Español, antología e historia; no supondría que un párrafo que aparece en el prólogo como advertencia del autor, inspiraría el título del primer espectáculo presentado por Marcela con sus Artríticos Reunidos como protagonistas: ¡Hace falta tener valor! Toda una declaración. Según Gordon, “el teatro es y ha sido siempre un arte heroico. Un arte sufrido y para el que hace falta mucho valor”. Pues bien, levantar el telón y presentarse ante el público un colectivo de treinta y cinco personas de más de sesenta y cinco años, y que la mayoría de ellos pisan las tablas por primera vez, no resulta desde luego cosa de broma. Efectivamente, hacía falta mucho valor, mucha convicción, mucha ilusión y una fuerza incontestable la de su principal promotora, Marcela Caballero para haber llegado hasta ahí. Pero hay que decir que antes de terminar la primera parte de la representación dedicada a El Bateo, el público ya había arrancado en aplausos ante las acometidas cómicas de Manolo, aupado a líder social en una divertida escena de corrala madrileña. Cuando finalizó la primera parte, el público ya estaba entregado ante aquellos “jóvenes muchachos” como su directora no paraba de anunciar. Con el estreno de este poutpourrí titulado ¡Hace falta tener valor! en el escenario de un conocido colegio madrileño; la “gente mayor” de la capital, se incorporaba y de qué manera, a entender el tiempo de ocio; el nuevo tiempo de júbilo de una nueva manera. Compromiso social, acción, ejercicio físico y mental; memoria y movimiento; desinhibición, alegría y diversión ya no es algo solo para jovencitos y adolescentes. Las personas mayores han encontrado una preciosa forma de compartir y comunicarse ante un proyecto sociocultural efectivo y dinamizador de sus facultades motrices e intelectuales. Marcela, casi sin querer ha encontrado una fórmula definitiva contra el envejecimiento: Artríticos Reunidos; dos cápsulas diarias, tres veces a la semana coincidiendo con los ensayos y, al levantarse… adiós a las arrugas y la tristeza. Los efectos secundarios no pueden ser más saludables: la alegría del público; la de sus entusiastas integrantes y la de sus familiares que ya no querrán abandonar nunca ese tratamiento. Y es que el proyecto de Marcela produce adición. Marcela ha creado una fórmula magistral infalible contra el envejecimiento físico y mental. Solo una contraindicación; produce adicción entre todos los que lo han probado y ya nadie nunca querrá abandonar el tratamiento. Produciendo en algunos pocos, episodios de obnubilación transitoria, pérdida de memoria y hasta falta de perspectiva con respecto a la que ha sido su gran descubridora, como más adelante si deciden continuar hasta el final esta apasionante historia, podrán ustedes mismos comprobar.
Un programa de radio de ámbito nacional dirigido por Rafael Ruíz en la Cadena Cope (Juntos en la Noche) y diversas apariciones en Televisión Española (Un país de Sagitario, Vivir cada día, El tiempo que vivimos) lanzan al grupo al estrellato mediático, facilitándoles actuaciones por doquier. Diversas publicaciones de la época (la revista Pronto, Época, Diez Minutos, Diario 16, Diario YA, El País, Sesenta y más y la publicación oficial del INAEM especializada en el teatro profesional: la revista El Público) se hacen eco de sus actividades. Esa primera generación de Artríticos Reunidos consigue, sabiamente liderados por una entusiasta Marcela Caballero, lo que poco tiempo atrás parecía imposible.
Conformar un grupo con una personalidad reconocible, amparados bajo un nombre provocador: los Artríticos Reunidos, les ayuda sin duda a convertirse en el grupo artístico de referencia en el ámbito de la tercera edad de la Comunidad de Madrid. Los Artríticos Reunidos se convierten en el número uno de los grupos de teatro aficionado de la tercera edad, pisan escenarios donde un público entregado festeja con palmas, aplausos y ¡bravos! cada una de sus fulgurantes actuaciones. Con un programa que difunde la tradición musical de la lírica española y la zarzuela que Marcela conoce perfectamente desde niña, y que en cierto modo corría el riesgo de perderse, junto a humorísticas e inverosímiles propuestas de los cincuenta y sesenta. Pero Marcela que es exigente, no se da fácilmente por satisfecha. Inicia una labor de búsqueda de grabaciones en vinilo de todo ese tesoro de grabaciones históricas, encontrando piezas de una vigencia extraordinaria. Como El Bateo, con la que comenzará su andadura musical. Recuperando una memoria latente que parecía olvidada en esas personas mayores que encuentra en las residencias. Produciendo a través de la activación del recuerdo y la memoria, un efecto de revitalización de los desanimados internos. Al mismo tiempo exige de sus voluntarios compromiso, generosidad y dedicación. Ensayos y más ensayos para alcanzar el máximo de perfección en sus representaciones. La compañía conformada por una vanguardia de valientes voluntarios, en su mayoría vinculados a la zona de la Fuente del Berro muy próximo a la Plaza de las Ventas se reúne en el Centro Sociocultural Maestro Alonso en el número 6 de la calle del mismo nombre. Allí disponen de unas salas donde la agrupación efectúa sus ensayos. Al mismo tiempo muchos de sus integrantes, la mayoría jubilados, desarrollan otras actividades solidarias. Jesús es monitor en el taller de carpintería y marquetería; Víctor dirige un taller de poesía, Manolo colabora en un grupo de teatro literario y todos participan en las diversas iniciativas culturales desarrolladas sin ánimo de lucro en este centro pionero de la Comunidad de Madrid, generador de lo que más tarde conformaría una red de centros e iniciativas socioculturales que promovieron la participación ciudadana en el desarrollo cultural y el entretenimiento en el ámbito específico de La Mujer y La Tercera Edad. Participan en incontables eventos dedicados a la tercera edad, alcanzando en muy poco tiempo un reconocimiento notable en este campo. Las nuevas televisiones abiertas durante la liberalización: Antena 3, Tele Madrid y TV3, se interesan por sus actividades. Lo que les lleva a acudir solicitados por distintas entidades a participar con su presencia fuera de los límites de la Comunidad de Madrid. Obtienen su primer éxito fuera de Madrid en Logroño, donde ante la avalancha de público ante el teatro, se les propone repetir la actuación al día siguiente, volviendo a llenar el teatro municipal de esa localidad. Viajan a Benidorm, Albacete, Almansa, Fregenal de la Sierra, Logroño, Teruel, Torrelavega, Torremolinos, Segovia, Ávila o Toledo. Los Artríticos Reunidos triunfan allá donde se presentan. Reciben premios y galardones como el de la Segunda Muestra de Teatro Laboral donde alcanzarán el segundo y el tercer premio de las manos del entonces Presidente de la Comunidad de Madrid: Joaquín Leguina. Son los años en que África, Andrés, Dolores, Carmen Lucas, Jesús, Carolina, Manolo, Víctor, Patricia, Paco, Andrea, Paloma, Carmiña, Abelina, Dora, Pilar, Marcela y un tal José Manuel, infiltrado en el grupo, hacen para un público entregado, números musicales extraídos muchos de ellos de conocidas zarzuelas y revistas, pero también atrevidos números procedentes de otros ámbitos musicales. Las humoradas de La Trinca y Puturrú de Fua, de El Diluvio que Viene, de la Orquesta Mondragón de Gurruchaga, de Alaska y Dinarama; de Los Llopis, de Eduardo Bautista y Forges convierten a esta alocada, singular e insubordinada compañía de Teatro en seres de otra galaxia; marcianos, brujas, astronautas, robots, niñas y niños de colegio, rockeros, odaliscas, sultanes, indios siux, damas del Cabaret, diosas griegas, punkies y chamuscados deshollinadores… Acercando el espectáculo desde la zarzuela más castiza, al mundo del musical americano y la revista, donde caballeros y coristas se trastocan en figuras con paraguas a lo Gene Kelly, Frank Sinatra y Mary Poppins. Con desenfado y sobre todo sin complejos, esta compañía lleva la alegría del musical del Broadway del Nueva York de los cincuenta que aún no se había instalado en la Gran Vía, se presenta por sorpresa a las residencias de la tercera edad, públicas y privadas, donde un público entregado y gratamente sorprendido espera ansioso su llegada. No solo entre los residentes, sino entre sus familiares y allegados, amigos y personal profesional sanitario y asistencial que celebran con risas y aplausos cada una de sus extravagantes apariciones. Apoyados en todo momento por un personal de cuidadores, enfermeras, auxiliares, asistentes sociales, cocineros, limpiadoras y camareras que los reciben como si de un grupo de moda se tratase. Firman autógrafos y se dejan fotografiar con sus trajes de gala entre unos colaboradores que han comprendido la importancia de la labor social que este fantástico grupo viene realizando. Han comprendido la importancia de su mensaje vitalista que tanto bien procura a los internos al sacarles de una rutina de enclaustramiento y abandono que les entristece. Marcela se convierte en la canalizadora de todo ese conjunto de energías positivas que irradian desde el escenario. Siempre con generosidad, entrega y dedicación. Alcanzando en cada nueva representación un tono de profesionalidad, atrevimiento y buen hacer que se convertirá en sello distintivo de la casa. Sus presentaciones arropadas por un vestuario cada vez más completo y vistoso, alcanza niveles de sofisticación llamativas en un grupo de teatro aficionado. Las plumas y las lentejuelas invaden el escenario. Pero es que Marcela además de exigente y perfeccionista es una reputada diseñadora de vestuario, con un gusto exquisito; no en vano dirigió en los años setenta una firma comercial de diseño y producción de moda en los orígenes del prèt á portér en España. El apoyo técnico alcanzó también muy pronto un cierto nivel próximo al profesional. Un autocar alquilado a una compañía madrileña para acercar a sus más de cuarenta integrantes, entre artistas, técnicos y apoyo familiar a los dependientes o discapacitados, cuyo autobús se trasformaba para cada actuación con carteles de la compañía en el cual, una pancarta desplegada destacaba siempre el nombre en grandes letras de los Artríticos Reunidos. Jesús era el encargado de convertir los diseños en realidad tipográfica física y corpórea. De esta guisa hacía su aparición en las diversas residencias diseminadas por los alrededores de Madrid la compañía Artríticos Reunidos. El conductor, Ángel, reconvertido en el ángel de la compañía, solicitaba a su empresa ser siempre él el que hiciera tan singular servicio. Le encantaba ayudarles al traslado de sus pesadas maletas llenas de vestidos y aditamentos para cada uno de sus números musicales. Una vez trasladados los equipos técnicos, el vestuario y atrezzo y mientras Marcela señalaba la disposición de cada uno de los componentes en el escenario, gustaba de tomar un café en la cantina de la residencia hasta que comenzara el espectáculo. De hora y media a dos horas para hacer las pruebas de sonido e iluminación y adaptar el espectáculo a las dimensiones del escenario. Organizar los espacios que harían de camerinos y situar el vestuario según la disposición y el orden de las actuaciones. Como regidores actuaban Pilar Segovia y José Manuel que se ocupaban de que todo estuviera dispuesto y en su sitio, y en avisar con suficiente antelación a los artistas de su inminente aparición en escena. Ayudándoles muchas veces a terminar de vestirse para el personaje y guiándoles hasta la misma entrada al escenario. Donde una inquiriente Marcela les retocaba las plumas o les colocaba adecuadamente el tocado. Perfectamente coordinados con el resto de ayudantes y con los técnicos de luces y sonido para que todo se desarrollara con la necesaria continuidad. Para ello, habían desarrollado un sistema de comunicación por señales luminosas primero, pero muy pronto, un efectivo sistema de comunicación de audio, comercializado como juego infantil, que conseguía sin embargo un resultado cuasi-profesional. El sistema adaptado perfectamente a sus necesidades permitía una perfecta comunicación inalámbrica entre mesa de sonido, telón, bambalinas, camerinos y la regidora, mediante unos sofisticados cascos inalámbricos que portaban un pequeño micrófono incorporado que sorprendía por su profesionalidad a técnicos de sonido profesionales y experimentados. Aun así, más de una vez hubo que ir en busca de alguna corista rezagada que pensaba que su aparición en escena era mucho más tarde. Y es que hasta que no estás dentro de todo lo que supone poner una compleja obra en escena, no puedes imaginar hasta qué punto, lo rápido que se desarrolla el espectáculo. Y el inmenso trajín que se produce entre bastidores. Una experiencia la del teatro aficionado que transforma e imprime carácter. Y que necesita la ayuda del compañerismo, la responsabilidad y el entusiasmo para que esa máquina perfecta que es el teatro, funcione con la precisión de una máquina de relojería. Al final, los aplausos del público y el saludo de toda la compañía cogidos de la mano y contemplado de reojo la cara de satisfacción de la directora y del público, hace del teatro esa fuerza incontenible que algunos califican como “el veneno del teatro”.
EL ELENCO ARTÍSTICO FUNDADOR
A los integrantes de aquél primer elenco vanguardista y rompedor que conformaron los primeros Artríticos Reunidos les debemos por su enorme empuje, valentía y cariño; haber ayudado nada menos que a construir y dar forma con su talento a algo que hasta ese momento sólo era una idea. Una idea que para hacerse realidad necesitaba encarnarse en unos hombres y mujeres de talento que lo hicieran posible. Ése fue su logro y su legado. Cuando casi a oscuras y sin medios se abre camino se forja futuro, a partir de ese momento decisivo, resultará mucho más fácil seguir la senda trazada. Cada uno de ellos por tanto merece figurar con letras de oro en esta pequeña o gran historia según se mire, de los Artríticos Reunidos de Marcela Caballero. Algunos de ellos ya no están desgraciadamente con nosotros, pero todos sentimos que siguen estando a nuestro lado.
ABELINA ABAJO
Mujer de carácter, fina inteligencia y sentido de lo teatral. Será desde el mismo comienzo y a lo largo de la larguísima trayectoria de la compañía, una pieza fundamental en la arquitectura organizativa de Marcela. Sus maneras educadas y su fuerte sentido práctico le harán siempre decantarse en cada circunstancia, por la posición más conveniente y razonable. Su apelación continua a la cordura y al diálogo aportará sensatez al grupo de Marcela. Siendo uno de sus apoyos más fieles. Sus dúos cómicos con Víctor Vázquez se convertirán en clásicos de la compañía. Alcanzando una coordinación coreográfica y una perfección en la ejecución difícil de superar. Todo ello gracias a una firme voluntad de trabajo y superación y a un marcado sentido de la disciplina, siendo siempre junto a Víctor Vázquez, una garantía de éxito y de eficacia interpretativa. Estuvo en la compañía de manera continuada representando sus papeles hasta la temporada2011- 2012. En 2014, y con cerca de noventa y cinco años a cuestas, volvió a colaborar en algunas ocasiones con el grupo “refundado” respondiendo con su presencia escénica a la llamada de los nuevos impulsores.
ÁFRICA GUTIÉRREZ
Mujer valiente y generosa; construyó con su alegría y tesón y la continua presencia en las innumerables actuaciones del grupo por centros culturales y residencias, un modelo ejemplar de colaboración desinteresada y constante. Participó en numerosos coros y grupos de baile en infinidad de números musicales, lo que la obligaba además a cargar con pesados equipajes en traslados y actuaciones. Su delicada figura y su aún más delicada salud, contrastaba con su enorme fuerza vital que la llevó a no perder nunca su radiante y hermosa sonrisa.
ÁNGEL FERNÁNDEZ
Uno de los grandes descubrimientos de la compañía. Colaborador impenitente, amante de la copla y el flamenco; su especialidad, la canción española. Junto a Lola uno de los platos fuertes del espectáculo. Y con María Dolores el rock and roll que se marcaban en el escenario era pan comido. Los aplausos no esperaban al final del número, nacían espontáneos al final de cada estrofa. Uno de los artistas más carismáticos e implicados en el desarrollo de la compañía. Su carisma, su talante humanitario, su enorme simpatía y su bondad, nos acompañaría siempre.
ANDREA MOLPECERES
Generosa y dispuesta, entusiasta y colaboradora hasta lo inimaginable, participó con alegría y humor en conformar ese espíritu solidario de entrega total al proyecto, que hizo de estos primeros Artríticos Reunidos, un ejemplo de camaradería y compañerismo. Su profunda conciencia social le hacía disfrutar del contacto con todos aquellos internos que veía disfrutar felices, aun desde una silla de ruedas, de la alegría que siempre irradiaba el grupo dentro y fuera del escenario.
ANDRÉS RODRÍGUEZ
Hombre lúcido, cultivado y sereno. Valedor de Marcela, se constituyó como su primer y principal apoyo. Entusiasta animador del proyecto, propició con su trabajo preparatorio e interés la formación del grupo. Fue su primer presentador e insufló con su presencia y apoyo incondicional la confianza necesaria a la formación para afrontar la primera representación de la compañía. Aquejado de una grave enfermedad no pudo contemplar los éxitos de la compañía pero su fe en el proyecto dio alas a la compañía. Los que le conocimos nunca hemos podido olvidarlo. Andrés fue junto a Marcela, el alma mater espiritual de los Artríticos Reunidos.
ANDRÉS PEREIRA
Un hombre singular, lleno de vitalidad y entusiasmo. Hombre libre, desinhibido y espontáneo dotó a sus personajes de una fe que cautivaba por su ternura, trasmitiendo en el escenario la fuerza arrolladora de la esperanza. Falleció demasiado pronto en un desgraciado accidente de automóvil. Los que le sustituyeron en sus personajes no alcanzaron nunca el grado de apasionamiento, alma, lirismo y verosimilitud con que Andrés dotaba a cada uno de sus personajes. En la inolvidable actuación del 26 de noviembre de 1986, una silla vacía en su memoria, ocupó un sitio estelar en el escenario, al tiempo que sonaban los compases del número que inmortalizó con los Artríticos Reunidos, si yo fuera rico. Descanse en paz.
CARMEN LUCAS
Otra de las grandes artistas de la compañía desde el primer elenco. Queda dicho que su creación de El bomboncito junto a Manolo Giménez no sería nunca superada. Instinto de actriz y dominio del tempo interpretativo hasta el límite de lo coreográfico. El acento siempre en el momento oportuno. Su bomboncito constituyó un modelo de interpretación para el grupo por su belleza, ternura y perfección formal y coreográfica. Siempre colaboradora y dispuesta. Una agencia se interesó por sus capacidades interpretativas y realizó a partir de su participación en el grupo numerosas figuraciones en cine y televisión. El mundo profesional se perdió el arte con mayúsculas de una artista nacida para el teatro.
CARMIÑA FARIÑA
Su acento canario puso dulzura y simpatía en cada representación. Interpretó numerosos papeles todos con eficacia, pero sería su personificación exquisita de la diosa Cibeles, con su radiante sonrisa, la que nos cautivaría a todos. Sus acompasados paseos por el escenario llenos de humor, elegancia y simpatía trasmitían siempre el tono y la alegría característica de la compañía. Tras el fallecimiento de su marido, decidió volver con su familia a sus queridas y nunca olvidadas del todo, Islas Afortunadas.
CAROLINA BERRUECO MUÑOZ (1919-2020)
Una de las personas más generosa, templada y adorable que yo haya conocido en mi vida. Para mí una amiga con la que nunca sentí ninguna barrera generacional. Conversamos siempre fraternalmente como iguales y aprendí de su cordura, de su buen talante y su consejo, que los seres humanos no tenemos por qué segregarnos por ideologías, creencias, edades diferentes o por algún otro hecho circunstancial que nos diferencia o estigmatiza. Todos somos antes que nada, seres humanos y por tanto todos somos capaces de poder entendernos o respetarnos. Tras el fallecimiento de su adorado Jesús, nuestro atento y eficaz tesorero, perdió la alegría que iluminaba su cara o sus pensamientos pero nunca la cordura, la amistad y el talante tan singular y receptivo. He hablado con ella por teléfono hace unos días, ahora tiene noventa y cinco años y sigue tan adorable, lúcida y cariñosa como siempre. Una de las personas más noble y buena que yo haya tenido el privilegio y el honor de conocer. Que dios la bendiga siempre. Hoy recibo la triste noticia de su fallecimiento ocurrido el siete de septiembre de este año 2020 a consecuencia del covid-19. Descansa en paz.
ENRIQUE MELIAN
Nuestro apuesto y elegante primer Caballero de Gracia. Rodeado siempre de sus solícitas calles adyacentes. Sumamente cordial, elegante, discreto y educado; como el personaje que interpretó siempre con maestría. Disfrutaba generosamente colaborando siempre con la compañía. Muy a su pesar se vio forzado a abandonar el grupo mucho antes de lo que él hubiera deseado. Amigable con todos y siempre exquisitamente correcto, todos guardamos un gratísimo recuerdo de su corto pero intenso paso por el grupo.
JESÚS DE LA FUENTE DÍAZ (1910 - 2000)
Junto a Carolina, su mujer, conforman un apoyo fundamental para el funcionamiento de la compañía. Su disposición y entrega para con el grupo de Marcela y en todo lo que tiene que ver con la organización de la infraestructura que hacía posible los ensayos y las salidas del grupo a las diferentes sedes donde se producen las actuaciones, era total. Generoso y desinteresado, Su compromiso con el proyecto de Marcela hizo de este grupo inicial, un modelo de funcionamiento y organización, ayudando siempre a la generación del mejor ambiente de colaboración entre todos los componentes de la compañía. Conformando con su generosa inspiración un grupo compacto donde el compañerismo y el entendimiento resultó definitivo para la consecución de los objetivos. Nos dejó pronto pero su inolvidable recuerdo sigue cada día con cada uno de nosotros.
LOLA LÓPEZ
Mujer de carácter y un talento muy especial para el baile, conseguirá sus más rotundos éxitos en la interpretación de personajes fuertes y decididos. Adornando con su personal manera de entender el baile flamenco, aquellos números de corte español. Sus dúos con Ángel a la guitarra y al cante levantarán siempre el entusiasmo de un público entregado a su pasión por el baile y a su fuerza interpretativa. Sus espectaculares creaciones en el baile flamenco serían una importante aportación al éxito popular de la compañía en todas y cada una de sus actuaciones. El público respondió siempre con grandes ovaciones y aplausos a todos sus trabajos.
MARIA DOLORES FERNÁNDEZ
La adorable “abuela” del grupo y por méritos propios, indiscutible Primera Vedette de la compañía. Entusiasta y vitalista hasta la extenuación, eran suyos los números más atrevidos. Charleston, polka y rock and roll. Portadora de una energía increíble, nada en escena hacía pensar en su avanzada edad; hacía las delicias de todos, jóvenes y no tan jóvenes. Un modelo para todos nosotros. Participó en la creación del grupo, fue su primera e indiscutible primera figura y colaboró siempre de forma generosa y entusiasta. La brillantez, energía y espontaneidad de sus actuaciones hizo de los Artríticos Reunidos un grupo mítico, indefinible y personal; -galáctico- y de otra dimensión; imposible de alcanzar para los múltiples imitadores que poco a poco fueron surgiendo. La enorme distancia que ponían frente al resto, estos primeros Artríticos Reunidos de Marcela Caballero con sus personalidades más carismáticas, como sin duda alguna lo era María Dolores, convirtieron a este grupo en un fenómeno aparte, dentro del campo del entretenimiento en la tercera edad.
MARIBEL FREIRE
Excelente bailarina, colaboró siempre con todos para mejorar el nivel de ejecución de las coreografías. Trabajadora infatigable, pasaba el tiempo ensayando y entrenando con todos incansablemente para alcanzar el nivel necesario para las representaciones. Su enfermedad respiratoria no supuso nunca una limitación, sino un acicate en su entrega generosa al grupo.
MANOLO JIMÉNEZ
Resultaba un auténtico “profesional”. Su instinto de actor le hacía siempre adoptar la actitud necesaria para cada personaje desde el primer momento. Comedido en sus acciones, insinuaba cada gesto, cada movimiento sin ninguna artificiosidad. Con una naturalidad y claridad expresiva digna de un profesional. Además “sabía estar” encima de un escenario. Conocía el tempo de la representación. Había adquirido las tablas representado papeles de humor en su juventud durante el servicio militar. Fue sin ninguna duda uno de los pesos pesados del primer elenco del grupo. Su personalidad y su talento de actor se hacía notar en el escenario. Daba seguridad a todos solo con su sola presencia. Su vis cómica y su dominio de la escena era un seguro para el éxito. Su creación interpretativa y coreográfica para el personaje masculino de El bomboncito, nunca fue superado por ninguno de sus seguidores. Junto a Carmen Lucas, hicieron entre los dos, una creación perfecta para El bomboncito lleno de poesía y ternura. Uno de los mayores éxitos, se convirtió en un clásico de la compañía.
PACO REY
Indómito e imprevisible, siempre dispuesto a la improvisación. Su profundo sentido de la libertad y de la independencia le hacía siempre que podía, acudir al lugar de la actuación por su cuenta. Su buen carácter le impedía participar en ningún conflicto o dedicaba toda su energía que era mucha, en resolverlos de la mejor manera posible. Una excelente persona, optimista, noble y en el mejor sentido de la palabra: bueno. Un hombre libre dotado de una increíble capacidad de superación. Había coronado al jubilarse de El Metro de Madrid, la mayoría de los lugares más altos de la tierra. Desde los Alpes suizos hasta la Gran Muralla China. Un fenómeno de la naturaleza por su optimismo, alegría y buen humor. En uno de esos viajes que realizábamos con la compañía, donde a base de compartir experiencias fuimos desarrollando una estrecha amistad, me contó una preciosa anécdota que ahora paso a relatar. Cuando era niño, el Rey Alfonso XIII visitó su colegio y al presentarse ante él, el rey le preguntó su nombre; -Francisco Rey Fuente Fría- le contestó el pequeño; Alfonso XIII guardó silencio… le acarició la cabeza y finalmente dijo: tu serás Rey hasta el último día de tu vida.
PALOMA VERDEJO
Mujer optimista y alegre por naturaleza, realizará sus numerosas colaboraciones con talento y acierto y siempre con una hermosa sonrisa en los labios. Imprimiendo a sus personajes calidez espiritual y armonía que llegaba hasta la última fila del patio de butacas. Cuando su marido se jubiló, se marcharon los dos a vivir a Benidorm, donde recalaron varios ex artríticos con los que fundarían un nuevo grupo para continuar acallando lejos de Madrid el veneno del teatro.
PATRICIA ASIAÍN
Mujer de una altura personal, una inteligencia, una elegancia y una bondad fuera de lo común. Una de las mujeres más sensibles que he conocido en mi vida. Inteligente, educada y siempre colaboradora. Gozaba de un optimismo natural y siempre tenía unas buenas palabras para cada uno de nosotros. Apoyo incondicional de Marcela, siempre dispuesta a la colaboración con todos. Su hija Concha la acompañaba siempre, pues ella era una de las actrices de mayor edad de la compañía. Bordaba los papeles de zarzuela y de chulapa madrileña que le encantaban. Fue la más perfecta Mary Poppins, con su sombrilla, su eterna sonrisa y su maleta. Un día nos dejó para siempre. Pero su estampa y su sombrilla no han dejado de acompañarnos.
PILAR RODRÍGUEZ
Aquejada de una grave enfermedad, colaborará con la compañía en todo momento, manteniendo siempre una firmeza y un espíritu de superación que será la admiración de todos nosotros. Luchadora fuerte, y entregada con pasión al proyecto, será para todos nosotros un modelo de humanidad, entrega, generosidad y perseverancia. Una luchadora incansable a favor de la vida. Y un ejemplo para todos nosotros. Que Dios la bendiga.
VÍCTOR VÁZQUEZ
Nuestro eterno maestro de ceremonias. Estudioso de sus papeles hasta rozar la perfección. Caballeroso y educado, encontraba siempre algún momento para divertirnos a todos con su humor. Su memoria prodigiosa era un seguro de eficacia. Nunca se equivocó en todas las recitaciones de sus versos. Con él daba comienzo el espectáculo: y si esto es bien cierto, pronto lo han de comprobar, porque dentro de un momento la función va a comenzar. El dúo mexicano con Abelina Abajo, los dúos de zarzuela y La polka, fueron probablemente sus más destacadas creaciones. Junto a su adorable talante, siempre ecuánime y contemporizador. Con todos los honores: una excelente persona.
VÍCTOR SEGOVIA
Amante de la poesía y la literatura amenizaba con su dominio de la lengua española, entreactos, viajes, descansos y desplazamientos mediante recitados de sus talentosas composiciones. Compañero de Manolo en los viejos tiempos del servicio militar, formó con él un grupo cómico que les proporcionó infinidad de recursos dramáticos, diferentes registros y muchas tablas desde los tiempos de la juventud. Escribió los versos con los que él mismo presentó las funciones de los Artríticos Reunidos desde el estreno del primer programa, hasta su fallecimiento. Su querido amigo Víctor Vázquez, se ocuparía a partir de ese momento y hasta la última representación de la compañía, de recitar sus versos.
MARCELA CABALLERO
Sus responsabilidades en la gestión y dirección de la compañía no le impedirán que, llegada la hora de su aparición en escena, destacara siempre por su magnífica presencia escénica. Arroyaba por su gran personalidad y su peculiar manera de pisar las tablas. De pequeña estatura en la vida real, aparecía inmensa encima del escenario. Su poderosa personalidad y su talento quedaban fuera de toda duda cuando aparecía sobre el escenario. El personaje de La Consuelo que interpretó incansable durante años rodeado de imponentes caballeros le daba pie a mostrar su arrolladora personalidad escénica. Y daba cuenta de su liderato indiscutible en el grupo. Una personalidad admirable fuera y dentro de las tablas por su fuerza, su compromiso y su tesón. Todos la admiramos.
En este apartado de reconocimiento muy especial a los artistas fundadores, quiero hacer un sentido homenaje a una personalidad extraordinaria; nuestra querida Inma de Santis. Excelente profesional del cine y la televisión y excelentísima persona; acogió a Marcela y a sus queridos Artríticos Reunidos con todo el cariño y la amistad no exenta de ternura en su programa de la segunda cadena de Televisión Española dedicado por entero a la tercera edad. Delicada, sensible, inteligente y generosa, comprendió inmediatamente la dimensión social, y espiritual de la propuesta de Marcela y trató por todos los medios, -soy testigo directo- de poder contar en todos sus programas de televisión con una colaboración asidua y una presencia constante de Marcela y de los Artríticos Reunidos. Hasta en tres ocasiones acudimos al programa a presentar nuestros trabajos. En todas ellas su delicadeza y atención para con nosotros fue siempre maternal y exquisita. Falleció por desgracia en la flor de la vida a consecuencia de un desgraciado accidente de automóvil. No la hemos olvidado nunca, Descansa en paz, amiga querida.
Como compañía de teatro con vocación itinerante, un poco como los antiguos cómicos de la legua, pronto fueron surgiendo las oportunidades para representar nuestras funciones fuera de Madrid. El entusiasmo de los integrantes de la compañía en esas circunstancias era indescriptible. Jesús y Marcela habían preparado todo cuidadosamente. Una pancarta desplegada con el nombre de la compañía en letras grandes ocupaba la parte posterior del autocar. Los rótulos de marquetería con el logotipo del grupo en rojo bermellón se colocaban además en cada una de las ventanillas laterales. En los asientos de la parte de atrás nos situábamos los más jóvenes; Perico, Raúl y yo mismo. A continuación se sentaban los miembros más liberales y contestatarios de este primer elenco, alguno abiertamente libertario, alejados de manera natural de la cabecera donde los responsables se agolpaban en las primeras filas. Primero Ángel, el conductor, responsable de conducirnos a buen puerto y tras él nuestra flamante directora, seguida de los asiduos e incombustibles Abelina y Víctor, convertidos en poderes fácticos de la compañía: ella, experimentada maestra de escuela acostumbrada a bregar con escolares díscolos y él, nuestro rapsoda y presentador entrenado en la disciplinada uniformidad de los desfiles militares. A continuación, el polifacético Jesús, factótum de la compañía encargado por su habilidad también con los números, de las cuentas económicas de la compañía. Después las primeras figuras y nuestra primera vedette, María Dolores; hasta llegar a las chicas del coro, los distinguidos boys y la claque del final. En la última fila: el equipo técnico habitual, donde Raúl aprovechaba para echar una cabezadita. Toda una representación topográfica de la jerarquía que se desplegaba de manera natural sin que nadie hubiera hecho nada para imponerla. Una vez distribuidos en sus asientos y antes de que la primera dama diera la orden de partida, había que proceder al recuento de los efectivos. El tesorero procedía a leer por orden alfabético y en voz alta, la lista de los integrantes del elenco. Atención… Abelina Abajo ¡Presente! Patricia Asiaín ¡presente! Andrea Molpeceres ¡Aquí…!
Hasta llegar al dicharachero y simpático Paco Rey. ¡Presente, Señora Directora! Es que estaba estudiando mi papel, Señora Directora. Una voz surgía de entre el barullo general ¿es que aún no te lo has aprendido, jovenzuelo? Otra voz, siempre dispuesta al buen humor el barullo y la fiesta; Andrea, replicaba: ¡pues ya va siendo hora, guapo! Marcela entonces se veía en la obligación de intervenir: ¡a ver, un poco de silencio! que si no, no acabamos nunca y no vamos a saber si nos falta alguno… y tu, Gerardo, ¡haz el favor de sentarte que no paras de moverte de tu sitio! Todos jugábamos a establecer una complicidad como si fuéramos niños de colegio que salíamos con nuestra profesora de excursión. Marcela ejercía su papel de estricta profesora y todos los demás disfrutábamos ejerciendo de pequeñajos, reviviendo de este modo el ambiente imaginario de nuestras ya lejanas excursiones infantiles. A la vuelta a la Plaza de las Ventas, cansados pero felices tras los éxitos cosechados y la labor cumplida, regresábamos cantando los números corales más divertidos del programa y dedicándole un cerrado aplauso a nuestro querido y atento señor conductor.
Marcela Caballero nace en Madrid en 1930 en el seno de una familia de la clase media. Hija de Marcela García Maroto y Francisco Caballero es la primogénita de una familia que recibe en su casa las continuas visitas de familiares y amigos pues su madre, mujer extremadamente afable y acogedora, lleva en la sangre la alegría de las gentes del sur. El cálido Jaén es el origen de una familia de ocho hermanos en que su madre es la única fémina. Los siete varones, sus tíos, gustan de la conversación fluida y todos ellos en mayor o menor medida serán buenos aficionados al teatro. Interpretando varios de ellos papeles en los cortometrajes de humor a la llegada del sonoro, que rodara el mayor de los hermanos, el cineasta Eduardo García Maroto en los años treinta. Del que el director de Bienvenido Mister Marsall, señalara en el prefacio del libro Aventuras y desventuras del Cine Español, como el origen de su interés por el cine. “Sin la gozosa emoción que produjeron en mi adolescencia las películas de Eduardo García maroto, es posible que yo no hubiese pensado en la realización cinematográfica. En aquellos últimos años de la república mis amigos y yo canturreábamos continuamente las cancioncillas con letra de Miguel Mihura que la sabiduría de Eduardo incorporaba a sus cortos Una de fiera y una de miedo, sus dos primeros éxitos” Luis García Berlanga. El mundo del celuloide y del teatro dejarán una profunda huella en las aspiraciones artísticas de la pequeña Marcela. Yo soy la Marcelita, la muchacha más cañí, que a Cadalso de los vidrios ha venido de Madrid. Soy chula y soy postinera, soy graciosa y soy juncal, vaya salero que tengo por delante y por detrás. Estos versos creados por Pompoff y Theddy, los tíos de Emilio Aragón (Miliki) para ella, siendo todavía una niña; los recita con gran gesticulación y gracia a la menor ocasión. La vocación por el teatro se vio desde muy pequeña reforzada por la asistencia a numerosos estrenos en compañía del abuelito Luis que procuraba entretenerla llevándola a presenciar todas las representaciones de Zarzuela que se daban por entonces en el Madrid de posguerra. La joven Marcela, despierta y con una fuerte personalidad, memoriza textos, poemas y canciones que representa en las fiestas familiares. Yo vine a Cadalso a veranear y no sospechaba lo que iba a pasar; a los pocos días de encontrarme aquí, todos los muchachos solían decir; esta muchachita que aquí ha llegao, nos tiene a todos medio chalaos; y no hay en el pueblo quien pueda decir que no esté colaíto o loco por mí”.
Años más tarde se involucraría en un proyecto teatral de carácter independiente bajo la dirección del que sería programador y director del Teatro del Cercle Catalán en Madrid, José Manuel Lopera, con un grupo de aficionados provenientes de la sanidad pública madrileña. Pero por problemas con la censura, finalmente no llegaría a estrenarse. Se refugia entonces en la colaboración con jóvenes para la preparación de funciones de carácter festivo y de entretenimiento. Con el grupo de jóvenes que habían montado Jesucristo Superstar y Godspell en Cadalso, accede a montar una serie de espectáculos de carácter musical y pedagógico en colaboración; La historia de la música o Viva el cine; obteniendo un importante reconocimiento y conformando un nutrido grupo de teatro en Cadalso, que reforzará la presencia cultural en las fiestas patrocinadas por el primer Ayuntamiento elegido democráticamente, en el que participan adultos, jóvenes, niños y niñas. Con estas últimas montará escenas de los musicales Annie, West Side History y Sonrisas y lágrimas.
Más tarde iniciará una colaboración de teatro literario en Madrid, hasta que se decide a montar exclusivamente con mayores el grupo de teatro Artríticos Reunidos que dirige durante treinta años, estrenando diez espectáculos y montando en este tiempo más de doscientos números musicales distintos con la compañía Artríticos Reunidos. Recogiendo en cierto modo el espíritu de las Misiones Pedagógicas, Marcela se propone llevar allí donde más falta hace, las residencias de ancianos en que se confina a nuestros mayores, la alegría del teatro musical. Para sacarles, aunque sea momentáneamente, de esa triste realidad en que nuestra indolente y pragmática sociedad contemporánea, ha decidido apartar a aquellos que habiendo sido todo en la vida, hoy ya no resultan productivos. Marcela encuentra en esa misión de carácter solidario un nuevo sentido a su vida. Su pensamiento de honda humanidad de raíces cristianas encuentra en esa tarea un acicate de compromiso y entrega a los demás. Pero Marcela es mujer de carácter, y aunque nada dogmática en su manera de percibir el mundo y las personas, su propia manera de entender la religiosidad, le harán enfrentarse a menudo al poderoso, al dogmático y al engreído; poniéndose inevitablemente y de manera compulsiva a favor de los débiles de esta sociedad. Desposeídos, inmigrantes, mayores y marginados. Eso le acarreará problemas e incomprensiones. Y le alejará del aprovechado, el hipócrita, el oportunista y el advenedizo. Pero esa es su manera de entender la vida. Y en cierto modo, su teatro de entretenimiento verá reflejada esa actitud vital en cada una de sus propuestas. Su teatro es profundamente social porque acerca una propuesta de alegría y entretenimiento de carácter gratuito, a aquellos colectivos marginados, en barrios periféricos como el de la Elipa que necesitan de la presencia de un teatro de voluntarios que trasmite unos valores y una idea de solidaridad entre las diversas generaciones. Y que haga sentir a los mayores, que otros mayores como ellos, pueden hacer muchas más cosas de las que en principio se podría esperar de ellos. Solo es cuestión de olvidarse de prejuicios y ponerse por fin manos a la obra. Llega así la primera representación en que no por casualidad, se presenta a la compañía interpretando una de las zarzuelas de mayor contenido social, El Bateo con libreto de A. Domínguez y Paso Cano y música de Chueca. Así nacen con una profunda vocación social y un incontestable ánimo de entretenimiento los auténticos Artríticos Reunidos. Poco después, una vez consolidado el proyecto, Marcela se propone redefinir los objetivos del grupo y asentar la actividad de carácter social, para lo cual solicitará la inscripción del grupo en el registro nacional de asociaciones, como asociación cultural sin ánimo de lucro. Lo que le permitirá dar solidez al proyecto, asegurar su continuidad y clarificar el carácter social del proyecto. Son sus fines: “Animar a las personas, especialmente las enfermas, jubiladas o de tercera edad, mediante la participación activa o receptiva en nuestros espectáculos”. El veintitrés de octubre de 1986, a las doce horas se levanta acta fundacional de la Asociación Artríticos Reunidos que será admitida como asociación de utilidad pública. Asisten a la reunión fundacional siete personas: Marcela Caballero García, Manuel Jiménez Ortega, Jesús de la Fuente Díaz, Avelina Abajo Prieto, Víctor Vázquez Robledo, Carmen Díaz Díaz y África Gutiérrez Sánchez.
Para el cumplimiento de estos fines, se realizarán representaciones de teatro musical en residencias de ancianos, centros para la tercera edad, centros de minusválidos, centros de carácter cultural, o cualquier otro escenario que preste especial atención o interés por este sector social menos favorecido. La asociación establece su domicilio social en la calle de Toledo, número 12 de Madrid y su ámbito de actuación comprende todo el territorio nacional. Con fecha veintitrés de abril del año 1987 el Ministerio del Interior dicta la resolución para que sea inscrita en los correspondientes registros. El ocho de octubre del mismo año “es declarada entidad de carácter social” a que se refiere el art. 14, del Real Decreto 2028/1985. Su carácter social y de entretenimiento había quedado en realidad absolutamente claro, desde el primer momento en que se puso en pie el proyecto de creación de la compañía de teatro musical Artríticos Reunidos.
RELACIÓN DE ARTISTAS QUE COLABORARON CON MARCELA CABALLERO EN LOS INICIOS DE LA COMPAÑÍA ARTRÍTICOS REUNIDOS, EN SU ESTRENO EN 1984
CAST ORIGINAL
(EL ELENCO ORIGINAL)
D. Antonio Arias
Dña. Abelina Abajo Prieto
Dña. Adoración González Saéz
D. Andrés Pereira
D. Andrés Rodríguez
Dña. Ascensión Barrios
Dña. María Dolores Fernández Pérez
Dña. María Luisa Freire
Dña. Patricia Asiaín Canals
D. Ricardo Antón Pariente
Dña. Marcela Caballero García
Dña. Carmen Díaz Díaz
D. Enrique Melian
Dña. Carmiña Fariña
D. Ángel Fernández de Paz
Dña. Dolores Fernández
D. Jesús de la Fuente Díaz
Dña. Carmen García
Dña. Carmela Godoy
Dña. África Gutiérrez Sánchez
D. Manuel Jiménez Ortega
Doña. Patrcia Lirón
D. Gerardo Lodeiro Alesanco
D. José Manuel López Caballero
Dña. Dolores López Capilla
Dña. Carmen Lucas Sevillano
Dña. Julia Pradera
Dña. Pilar Rodríguez
Dña. María luisa Rodríguez
Dña. Maribel Freire
Dña. Andrea Molpeceres Signals
Dña. Julia Muñoz
Dña. Pilar Rodríguez Fernández
D. Francisco Rey Fuentefría
D. Víctor Segovia
D. Víctor Vázquez Robledo
D. Paloma Verdejo
Dirección: MARCELA CABALLERO
Regidora en los desplazamientos: Pilar Segovia
Técnico de luces y sonido: Raúl Mira
Conductor autocar: Ángel (el ángel de la compañía)
Compañía de transportes: AUTOCARES EL GATO
Además del elenco original que asistió al nacimiento de la compañía, se puede decir que casi desde el principio se dieron cambios en la formación. Unos fueron cambios forzosos, determinados por la fuerza irremediable del destino, como es el caso de nuestro primer presentador, nuestro querido Andrés que desgraciadamente enfermó al poco del primer estreno, falleciendo a finales del 85. Poco a poco nos fueron dejando para siempre muchos de nuestros queridos amigos. Todos dejaron un profundo hueco en nuestros corazones, pero la fuerza inexplicable de la vida, hizo que la llegada de los nuevos amigos insuflaran el aliento suficiente para que a pesar de la tristeza, se impusiera siempre de nuevo la alegría. Otra lección aprendida en estos años. De otros muchos colaboradores y artistas pudimos disfrutar durante largo tiempo de su talento y amistad y, felizmente de su querida presencia. Otros simplemente nos dejaron porque tendrían otras tareas más importantes a las que dedicar el tiempo libre, como decía la canción.
Con el resto de los nombres que aparecen a continuación, queremos recordar con cariño y agradecer a todos aquellos entusiastas colaboradores y técnicos que pasaron por el grupo o participaron algún tiempo en el proyecto de forma ocasional, intermitente o esporádica, o solo a lo largo de algunas pocas temporadas. De las treinta justas, 1984 -2013 en que Marcela Caballero ha estado cada día y siempre en primera línea, al frente del proyecto; iniciado por cierto un lejano mes de octubre de 1984 y finalizado como Artríticos Reunidos de Marcela Caballero en la despedida oficial del día 25 de mayo de 2013.
Los nombres de los colaboradores y técnicos de los que se ha guardado alguna referencia son: Patricia Acero Fernández, Ricardo Antón, Concepción Asiaín, Concepción Arenas, María Luisa Bergado Ruíz, Lucía Carballeda, Francisco Caballero, Miguel Caballero Fernández, Fani Carrillo Caballero, Marisa Carrillo Ramos, Enrrique Cerrón, Vicenta Chillarón Mera, Juan Cifuéntes, Margarita Escribano, Elvira Espinosa, Marina Feltrer, Antonio García Bueno, Dolores García Díez, Pilar García, José Miguel González, María Gómez, Pilar González, África Gutiérrez Sánchez, Dolores Gutiérrez, Antonio Hernández Tordesillas, Luis Herránz, Carmen Jaime, Emilio Játiva, Paquita León, Daniel López, Laura López García, José Luis López, Manuel López, María José López, Raquel López, Rebeca López, Víctor López Aguado, Úrsula Lozano, Joaquín Martínez Luna, Pedro Martínez, Raúl Mira, Amador Mozas Benito, Anselmo Ortega Rosales, José Ortíz, Antonio Pérez de Castro, María Picón, María Luisa Rodríguez, José Miguel Rodríguez, Francisco Rolanía Martínez, María Pilar Romo Mañoso, Pilar Sánchez, Diego Sebastián, Pilar Segovia, Carmen Uría y Antonio Velicia de la Torre. Desgraciadamente de algunos no quedaron registro de su participación en el proyecto o nadie encontró el momento de consignar su nombre en un papel. Pedimos sinceras disculpas por ello y por todos los innumerables fallos, omisiones o errores que en estos treinta años de labor desinteresada hayamos podido cometer.
Queremos agradecer de forma muy especial a los genuinos artistas que prestaron sus voces y su inmenso talento para hacer posible este sueño: Ana María Iriarte, Ángel Ríos, Antonio Blancas, Manuel Codeso, Dick Van Dike, Eduardo Bautista, Emilio Aragón, Ernesto Tecglen, Olvido Gara, Esperanza Roy, Frank Sinatra, Gene Kelly, Gerardo Monreal, Javier Gurruchaga, Joaquín Portillo, Joel Grey, Julie Andrews, Liza Minelli, Lola Sevilla, Luisa Linares, María Elías, Maruja Díaz, Miguel Ligero, Pepe da Rosa, Pilar Lorengar, Renato Casari, Rosa León, Santos, Teresa Berganza y Elías Rodríguez.
CENTROS QUE ACOGIERON UNA O MÁS ACTUACIONES DE LA COMPAÑÍA
(1984-2013)
Centro sociocultural Maestro Alonso
Colegio Calasancio
Centro de Servicios Sociales Puente de Vallecas
Sala Florida Park del Parque del Retiro
Residencia de Colmenar Viejo
Residencia de Alcobendas
Residencia de Arganda del Rey
Residencia de Navalcarnero
Residencia de San Martín de Valdeiglesias
Residencia de Villaviciosa de Odón
Residencia de Pozuelo
Residencia de Villaverde
Residencia de El Escorial
Residencia de Villalbilla
Residencia de Aluche
Residencia de Móstoles
Residencia General Ricardos
Residencia Reina Sofía de Las Rozas
Residencia Condes del Valls
Centro de Servicios Sociales de Majadahonda
Centro de Servicios Sociales de Cadalso
Centro Cultural de la Villa
Centro Cultural La Elipa
Centro Cultural Buenavista
Centro Cultural San Juan Bautista
Centro Cultural Príncipe de Asturias
Residencia de Las Matas
Residencia de Pinto
Residencia de Valdemoro
Residencia de las Rozas
Residencia de Orcasitas
Residencia Asistida de Ávila
Residencia Asistida de Toledo
Residencia Asistida de Segovia
Residencia de Albacete
Centro de mayores de San Juan
Centro de mayores de Logroño
Centro de mayores de Fregenal de la sierra
Teatro municipal de Navalcarnero
Teatro Municipal de Alcorcón
Teatro Municipal de Móstoles
Teatro de Tres Cantos
Teatro Alfil
Teatro Bellas Artes
Teatro José María Rodero de Torrejón de Ardoz
Salón de actos de la ONCE
Ateneo Cultural 1º de Mayo de Madrid
Centro Cultural de la Villa de Madrid