Hoy por suerte la gente mayor ha alcanzado una presencia y una voz que se escucha a través de numerosas asociaciones y agrupaciones culturales que han ido implantándose por toda la geografía española. Y que sin duda deberán seguir trabajando para que los problemas que aquejan a este colectivo encuentren por fin las vías de solución más adecuadas. Pero creo que es de justicia, reconocer el trabajo de los pioneros que con su trabajo desinteresado colocaron a los mayores en una situación bien distinta, en el camino de la actividad social, el respeto a la experiencia, la colaboración mutua y la autoestima tan necesaria para alcanzar una vida plena.